La historia sucedió en el Café la Coupola, lugar frecuentado por pintores, poetas e intelectuales a comienzos del siglo XX.
Picasso estaba acompañado por “ La Banda Picasso”, este grupo estaba formado por el poeta Guillaume Apolinaire, Jean Cocteau, Juan Gris, Georges Braque, el aduanero Henri Rouseau, el poeta y pintor Max Jacob, y otros.
En ese momento era la miseria total…La historia narra que el grupo había tomado y comido bastante y entre chistes y chistes, vino y más vino, , y comer hasta la saciedad, hablar de arte, comentar sus últimos cuadros, sus poesías y hablar de sus conquistas amorosas, sobre todo Picasso que contaba las transformaciones, las cuales, se producían en su obra cuando tenía una nueva musa. Las agujas de los relojes habían dado varias vueltas, las horas y las horas pasaron y llegó el momento que había que pagar.
Cuando apareció esa hora crítica, todo los demás pintores se hicieron “los tontos” y como sabían que él ya comenzaba a vender en dólares a los ricos coleccionistas americanos, pensaron que era él el candidato para pagar.
Muy hábilmente, Picasso retira los platos, cubiertos, botellas y resto de comida del mantel blanco. Inmediatamente, tomó su pluma e hizo un dibujo, y llamó a la dueña del restaurante para pagar con ese dibujo los gastos del almuerzo, la propietaria se alegró y con una gran sonrisa le dijo a Picasso:
¿ Me lo puede firmar por favor?
Y él le respondió: “ Yo estoy pagando el almuerzo, no estoy comprando el restaurante”, y se fueron celebrando la genial respuesta de Picasso.